Lunes, 11 de Diciembre de 2017

Pedro Solís, director y guionista del corto de animación 'Cuerdas', una historia de amistad contada con una ternura exquisita en la que María conoce a su nuevo compañero de clase, Nico, un niño con parálisis cerebral, y le introduce en sus juegos a través de la imaginación y el ingenio, transformaba esta tarde el teatro del Centro Cultural con un coloquio en el que mayores y pequeños han podido conocer los entresijos de la elaboración de un cortometraje. Solís explicaba en lenguaje muy cercano cómo llegó a crear esta historia, cómo navegó en sus recuerdos, y cómo con la ayuda de su equipo profesional de Lightbox Entertainment (artífices de Tadeo Jones, entre otras animaciones de origen nacional) hacía realidad este cortometraje que ha cautivado a miles de personas y que ganó un premio Goya en 2014. Ahora, tras convertirse en el corto de animación más premiado ‘Cuerdas’ se ha convertido también en un libro que esta tarde portaban varios niños y que podían llevarse a casa con la firma del autor. “Este corto surgió de una parte muy importante de mi vida: la historia de mis hijos. Cuando mi hija Alejandra tenía 6 años nació mi hijo pequeño, Nicolás. Le faltó oxígeno al nacer, porque hubo un problema en el parto, y nació con una parálisis cerebral severa. Pero mi hija, en vez de apartarse de él, como les puede ocurrir a muchos hermanos, que se ven desplazados porque de repente les destronan, y más en estos casos, en los que el pequeño, al nacer con una dificultad, requiere una atención especial, lejos de sentir celos, desde el principio le quiso con toda su alma”, explicaba el director del cortometraje quien poco a poco fue consiguiendo la participación del público. A la pregunta de cómo nació este proyecto, Solís contestaba con total franqueza. “Un día que salí a correr y estaba escuchando una canción de Enrique Búnbury titulada ‘Y al final’ mientras pensaba en la mala suerte que había tenido mi hijo, y de repente llegó el estribillo que dice: Y al final te ataré con todas mis fuerzas, mis brazos serán cuerdas. Y fue en ese momento, al oír esa frase, cuando pensé en mi hijo bailando con cuerdas, y de repente, en mi cabeza, apareció el principio del corto y, según corría, lo ví entero, desde el principio hasta el fin, y solo tuve que llegar a casa y escribirlo”, apuntaba. Aunque el objetivo de la sesión era explicar cómo se crea un film de animación, la historia personal de Solís enganchó a los asistentes que no dudaron en preguntar y preguntar desde sus inicios en el mundo de la animación a sus proyectos futuros. “En enero comenzaré a trabajar en dos nuevos proyectos”, dijo sin querer adelantar si ‘‘Cuerdas, un viaje emocional’ tendrá su versión en largometraje.

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