Domingo, 05 de Febrero de 2017

Los más curiosos han podido disfrutar esta mañana con una lección de historia en plena Plaza Mayor. La Fiesta de Mondongo, que se celebraba por primera vez este año dentro de la XXXII edición de las Jornadas de la Matanza Típica se convertía en un homenaje a las mujeres choriceras y por ende a una industria y tradición que ha dado renombre internacional a esta localidad salmantina. “Embutir así, en directo, es algo que no se ve muy frecuentemente”, apuntaba el periodista Álvaro Elúa, que este año ejercía de Maestro de Ceremonias en una fiesta, que aunque algo deslucida por las inclemencias del tiempo, desafiaba al frío y la lluvia y mantenía su programación intacta. En la Plaza Mayor se ha podido ver cómo se embutía con las picadoras de manivela, como se picaba el ajo, se adobaba la carne, o se preparaba la tripa. Una decena de choriceras, mujeres de la agrupación de las Águedas, y algunos hombres, con Jesús Merino a la cabeza, eran las encargadas de recrear un oficio que durante décadas fue casi exclusivamente femenino. Todo ello al son de las gaitas y tamboriles de los participantes en el I Concurso de Tamborileros y por las castañuelas de los miembros del grupo El Torreón que en esta ocasión bailaron jotas ataviados con la indumentaria matancera.
A estas actividades, en las que participaba la concejala de Turismo, Sandra Méndez Manzano, se sumaban, los juegos tradicionales que ofrecía la Asociación Asadina, que también instalaron su puesto de castañas asadas así como la decena de vendedores del mercado artesanal, el Jardín de las Delicias que vendían desde cerveza elaborada artesanalmente, a alfombras, artesanías de barro y madera o dulces monacales.
La fiesta acababa con la degustación de costilletas y alubias repartidas entre todos los presentes.

Línea Verde Guijuelo

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