Viernes, 12 de Mayo de 2017

Con unos simples huevos, pañuelos o cartas y unas manos de mago se puede construir algo más que un simple espectáculo. El mejor ejemplo de ello es Luis Joyra, que especializado en la prestidigitación y en la magia cómica, se convertía en un auténtico showman que llenaba de ilusionismo, esta noche, el teatro del Centro Cultural. Ante un público entregado y conformado tanto por niños como por adultos, el mago y su espectáculo ‘Kiti Kiti. La Magia divertida’ conseguía no solo dejar boquiabiertos a los pequeños sino que sacaba más de una sonrisa entre los mayores. Cartas que volaban, fotografías que se recomponían sin explicación, huevos que desaparecían o pañuelos que se multiplicaban con la misma facilidad que cambiaban de color eran solo algunos de los ‘trucos’ que Joyra ponía sobre el escenario con las mismas dosis de magia que de humor. Si a eso se le suman sus 25 años de experiencia y su habilidad para hacer participe al público de su espectáculo, la receta es perfecta y el resultado inmejorable: una sesión en la que pasar un buen rato está asegurado. Grandes y pequeños subían y bajaban del escenario y se transformaban en ayudantes activos del mago que poco a poco se hacía con la complicidad del público. Aunque el culmen llegaba en el último número, en el que Ángel prestaba su rostro y tapado con un vestuario de payaso se convertía, gracias a las manos mágicas de Luis Joyra, en prestidigitador. Aplausos, aplausos y más aplausos presagiaban vises, Y así fue: un último número en el que no pudo faltar el conejo, Kiti-kiti, ese que hemos visto salir en mil ocasiones de la chistera y que en este espectáculo aparecía dentro de un dado que gracias al gracioso baile de una jovencísima colaboradora obraba el milagro con dos toques de barita. Después, más aplausos y ganas de más.

Línea Verde Guijuelo

  • Texto pequeño
  • Texto grande